febrero 01, 2010

¡Traición! Hablaste mal de mí

Ahora resulta que nadie nunca habla mal de sus amigos y aquel que ose hacer pública una queja sobre un amigo es un traidor que merece la horca.

Si pudiéramos escuchar las conversaciones de café de nuestros amigos, al menos en la mitad de ellas alguno hablaría mal de nosotros. Que cómo lo sé, porque he participado en esas conversaciones, en el papel de escucha y en el de quejumbroso. Si contara todas las veces que alguien ha hablado mal de sus amigos conmigo, destruiría todas las amistades que conozco. El problema con los seres humanos es que tenemos un punto de vista personal sobre todo lo que sucede y nos encanta dar nuestra opinión, aunque nadie nos la pida. A veces esas opiniones son suerficiales, otras muy profundas, y en muchos casos decidimos reservárnoslas para no lastimar a nuestros amigos o porque no las consideramos importantes o, simplemente, para no ser mandados directamente a la chingada.

Ninguna persona es perfecta, siempre habrá detalles que nos molesten, características que nos saquen de nuestras casillas o situaciones que nos paren los pelos de punta, que si habla muy rápido, si tarda horas en contar una historia, si se burla de todo, si se queja de todo, si grita, si tiene un novio nefasto, si se viste feo, si es prepotente, mitómano, lo que sea. Yo estoy consciente de que hay mil cosas sobre mí que les molestan a mis amigos y que les dan mucho que criticar con sus otros amigos o con sus parejas o con quie se deje, y me corto una mano si no lo hacen. Yo lo hago, todos lo hacemos, todos necesitamos una válvula de escape para esas tonterías que nos molestan para mantener esas amistades que sobrepasan cualquier defecto o momento de enojo, esas amistades que no merecen desgastarse con dramas generados por ese tipo de estupideces, estupideces que nos regalan horas de café y chisme o cientos de tuits o líneas en un blog o pláticas de cama o el medio de escape que cada quie tenga o escoja.

Escribir, hablar o pensar mal de un amigo no es sinónimo de traición ni de falta de cariño... tal vez sea una falta de respeto, pero es algo que me parece tan cotidiano y necesario que no califica como una falta mayor en el "código" de la amistad, es más, me atrevería a decir que es una de las cosas que mantiene las amistades a flote por años, incluso hay amistades basadas en eso. Si nos dijéramos a la cara todo eso que pensamos unos de los otros estaríamos solos y amargados, y lastimaríamos a muchos. Yo puedo hablar mal de mis amigos sin dejar de quererlos hasta el tuétano, y les agradezco a mis amigos que se hayan tragado todos esos comentarios que pudieron haberme lastimado, aunque hayan despotricado de mi con alguien más.

Y el que nunca haya hablado mal de un amigo que tire la primera piedra.

1 comentario:

Calzón Ortopédico dijo...

Por eso digo: "No sean hipócritas diciendo que no son hipócritas". Eso también es parte de la supervivencia del ser humano.

Lo hacemos "a espaldas" de la gente porque NO TODOS han sabido lidiar con la verdad. Y ahí está el problema.

Aquí bastantes personitas van a decir: "Un amigo nunca hablará mal de tí", pero ¿qué se hacen? Uds. también han hablado mal de sus "BFF".