Si me vieras hoy, me besarías los ojos.
Si me escucharas, me besarías la voz.
Si pudieras olerme, llorarías.
Si me tocaras, te romperías.
Si me besaras, te fundirías conmigo.
Si vinieras hoy, estallaríamos.
Mostrando las entradas con la etiqueta de secretos y confesiones. Mostrar todas las entradas
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abril 26, 2012
abril 24, 2012
Jarvis knows best
Don't bother saying you're sorry
Why don't you come in
Smoke all my cigarettes again
Every time I get no further
How long has it been?
Come on in now, wipe your feet on my dreams
You take up my time
Like some cheap magazine
When I could have been learning something
Oh well, you know what I mean, oh
I've done this before
And I will do it again
Come on and kill me baby
While you smile like a friend
Oh and I'll come running
Just to do it again
You are the last drink I never should have drunk
You are the body hidden in the trunk
You are the habit I can't seem to kick
You are my secrets on the front page every week
You are the car I never should have bought
You are the dream I never should have caught
You are the cut that makes me hide my face
You are the party that makes me feel my age
Like a car crash I can see but I just can't avoid
Like a plane I've been told I never should board
Like a film that's so bad but I've got to stay till the end
Let me tell you now: it's lucky for you that we're friends.
febrero 29, 2012
de encuentros con amores interrumpidos
Él me mira a los labios y se pregunta qué se sentirá besarlos.
Yo lo miro a los ojos y me pregunto qué se sentirá haberse enamorado de él.
febrero 12, 2012
Sueños recurrentes
Lleva semanas apareciendo en mis sueños mi dragón, entre las pesadillas más bizarras, en los universos paralelos más inverosímiles. En el malviaje más extraño siempre está ahí, con su singular voz y ese abrazo.
Para mí es una clara señal de lo mucho que lo extraño, de lo esclerado que está mi recuerdo y de ese dolor constante que es habernos perdido.
Tan sólo espero que en sus sueños, bajo cero, yo aparezca también de vez en cuando con todo este cariño que tengo guardado y que no sé cómo dejar ir.
Para mí es una clara señal de lo mucho que lo extraño, de lo esclerado que está mi recuerdo y de ese dolor constante que es habernos perdido.
Tan sólo espero que en sus sueños, bajo cero, yo aparezca también de vez en cuando con todo este cariño que tengo guardado y que no sé cómo dejar ir.
noviembre 20, 2011
Inni suena a mí
Si hicieran un ecosonograma de mis pensamientos se escucharía a Sigur Rós.
Incomprensibles, melancólicos, duros, caóticos. A veces densos y estresantes y otras, ligeros y etéreos. Rodeados de ruidos estridentes envueltos en una atmósfera oscura, con algunos rayos de luz.
Si yo fuera un sonido, sería "Inni" de Sigur Rós. Mi corazón, definitivamente, habla Vonlenska.
Incomprensibles, melancólicos, duros, caóticos. A veces densos y estresantes y otras, ligeros y etéreos. Rodeados de ruidos estridentes envueltos en una atmósfera oscura, con algunos rayos de luz.
Si yo fuera un sonido, sería "Inni" de Sigur Rós. Mi corazón, definitivamente, habla Vonlenska.
agosto 30, 2011
De perritos amarrados
Soy un gato, y como tal me gusta pararme en la cornisa y tratar de cazar inocentes pajaritos; disfruto también sacar las garras y jugar con ratones, verlos correr y atacarlos cuando menos se lo esperan, cazarlos y mantenerlos vivos en agonía para mi propio entretenimiento. Pero mi juego favorito siempre será pasearme frente a un perro amarrado, no me puedo contener al escucharlo ladrar desesperado, verlo babear estirando su correa hasta el límite sabiendo que muere por morderme. Me palpita el corazón, salivo, me siento viva cada vez que me topo un perrito con correa; me mata el deseo de verlo romper sus amarras para atraparme.
Es un juego delicioso, aunque siempre termina frustrándome ver a ese perro estirarse, ladrar, llorar, gruñir, desgastar la correa ante mis provocaciones y sin embargo, nunca lograr liberarse.
Pocas veces he logrado romper las ataduras de uno que otro perro y sí, como era de esperarse, el resultado es siempre atroz, sangre, vísceras, heridas mortales y dolor, mucho dolor.
He muerto varias veces ya, he malgastado algunas vidas en este peligroso juego; y sin embargo, vuelvo a caer. Cuando me topo un lindo perrito amarrado, cansado, deseando libertad, no puedo evitar, con gusto, meterme en su cabeza y tentarlo con romper su cadena y devorarme… si me alcanza.
Es un juego delicioso, aunque siempre termina frustrándome ver a ese perro estirarse, ladrar, llorar, gruñir, desgastar la correa ante mis provocaciones y sin embargo, nunca lograr liberarse.
Pocas veces he logrado romper las ataduras de uno que otro perro y sí, como era de esperarse, el resultado es siempre atroz, sangre, vísceras, heridas mortales y dolor, mucho dolor.
He muerto varias veces ya, he malgastado algunas vidas en este peligroso juego; y sin embargo, vuelvo a caer. Cuando me topo un lindo perrito amarrado, cansado, deseando libertad, no puedo evitar, con gusto, meterme en su cabeza y tentarlo con romper su cadena y devorarme… si me alcanza.
mayo 22, 2011
De cuando eres el sueño de Evzen
Evzen duerme, como muchos, al lado de su mujer, en su casa, con su trabajo y su vida, hasta que una noche, de pronto, como suceden las cosas importantes de la vida, tiene un sueño, sueña con un mundo parecido al real, en el que habita una mujer, una mujer que lo completa, lo entiende, una mujer que le intriga, le fascina, una mujer que lo enreda.
Evzen comienza a buscarla en sus sueños, se obsesiona, la necesita. Comienza a dormir también de día para estar con ella, para escapar de su a veces tediosa vida, sin tener que realmente escapar, se libera con ella en sus sueños.
El sueño se hace cada vez más constante, cada vez más largo, cada vez más real. Evzen empieza a construir una vida con esa mujer, una vida en sueños, una vida sólo de él (o de los dos), una vida que sucede de noche y a veces de día, una vida que nadie más conoce, una vida paralela que lo hace feliz.
Evzen no puede escapar de esa vida dentro del sueño, aun a riesgo de perder su vida real. Cuando el mundo de Evzen empieza a sufrir el abandono generado por el sueño y la mujer que lo habita, su mujer decide entrar a sus sueños y confrontar a la otra. La mujer del sueño, tras darse cuenta de su realidad, al recordar que es tan sólo un sueño decide dejar ir a Evzen y se corta las venas en la tina para devolver a Evzen a la vida.
Esta historia no es mía, es mi interpretación de una historia de Svankmajer... Pero cuando vives en un sueño como el de Evzen, te das cuenta de que algún día tendrás que tomar esa navaja y dejarlo ir.
Prezít svuj zivot (teorie a praxe)
Jan Svankmajer
Evzen comienza a buscarla en sus sueños, se obsesiona, la necesita. Comienza a dormir también de día para estar con ella, para escapar de su a veces tediosa vida, sin tener que realmente escapar, se libera con ella en sus sueños.
El sueño se hace cada vez más constante, cada vez más largo, cada vez más real. Evzen empieza a construir una vida con esa mujer, una vida en sueños, una vida sólo de él (o de los dos), una vida que sucede de noche y a veces de día, una vida que nadie más conoce, una vida paralela que lo hace feliz.
Evzen no puede escapar de esa vida dentro del sueño, aun a riesgo de perder su vida real. Cuando el mundo de Evzen empieza a sufrir el abandono generado por el sueño y la mujer que lo habita, su mujer decide entrar a sus sueños y confrontar a la otra. La mujer del sueño, tras darse cuenta de su realidad, al recordar que es tan sólo un sueño decide dejar ir a Evzen y se corta las venas en la tina para devolver a Evzen a la vida.
Esta historia no es mía, es mi interpretación de una historia de Svankmajer... Pero cuando vives en un sueño como el de Evzen, te das cuenta de que algún día tendrás que tomar esa navaja y dejarlo ir.
Prezít svuj zivot (teorie a praxe)
Jan Svankmajer
abril 21, 2011
Extraño
El recuerdo del delicioso ardor de la navaja paseando por el brazo, el dulce sabor de la sangre que apenas brota y el latir de la piel lastimada inflamándose...
marzo 12, 2011
De los 4 que yo tenía...
De la adolescencia pasando a la juventud es esa etapa de la vida en que uno comienza a sembrar su futuro, se estudia una carrera o se elige un oficio para poder ganar dinero, se forja el carácter que nos distinguirá durante la vida, se elige la música, el cine, la lectura y demás alimentos del alma, y se escoge una manada, esos amigos con los que quieres compartir tu vida, tus amores, tus triunfos, tus fracasos, tu vejez. Yo escogí la mía.
Una manada ecléctica, formada por 5 frikis adorables, inteligentes, divertidos, diferentes y maravillosos en su muy particular estilo. Esta singular manada estaba conformada por una exuberante ruidosa niña fresa mitómana, un clavado baterista nerd derechoso melómano, un dulce brillante divertido libre inmigrante, un incluyente alegre fresa pacheco niño de mamá, y yo, una fresa folk artsy fantsy apolítica niña mimada. Esa era mi manada, esa que siempre aceptó más integrantes y fue extendiendo brazos, ese núcleo con el que yo confiaba pasar mis años adultos y compartir una casa de reposo cuando se nos cayeran los dientes y nuestros huesos estuvieran porosos y quebradizos... Ya no.
Poco a poco y por razones tan variadas como misteriosas los fui perdiendo, uno a uno, casi sin darme cuenta.
La primera fue esa risueña sexy chichona con voz ronca que al final de su carrera universitaria nos informó que se iría a un país del norte a estudiar una maestría, en un acontecimiento misterioso desapareció de la faz de la tierra, dejó de escribir, dejó de llamar, su familia nunca más nos dio la cara, se esfumó y nunca nadie la volvió a ver. Así perdí una gran parte de mi corazón... De los cuatro que yo tenía nada más me quedaban tres, tres, tres.
Al segundo que perdí fue al inmigrante inteligente alma gemela con quien podía hablar a corazón abierto por días. Ese murió víctima de uno de esos desastres emocionales provocado por un instante de mal juicio cubierto de lágrimas y arrepentimientos, murió en la explosión generada por años y años de tensión sexual mal manejada y de miedos y traiciones. Me quedé sin nadie con quien hablar, hablar de verdad y sin un pedazo importante de mi corazón... De los tres que yo tenía nada más me quedaban dos, dos, dos.
El tercero aún lo estoy perdiendo, es mi hermano compañero de fiesta viajero experimental niño fresa en negación. Todavía puedo verlo envuelto en una nube negra llena de intolerancia en la que no hay espacio para el diálogo, está detrás de una trinchera en la que si no piensas como ellos eres considerado el enemigo. Y no puedo pasar porque pienso diferente, aún intento acercarme y a veces lo logro, pero siempre juzgada desde una torre alta y con sospecha siempre como si intentara implantar ideas contrarias o bombas molotov, desde un lugar frío de desconfianza. Ahí es donde otra gran parte de mi corazón aún sangra y me hace escribir este post.
El sobreviviente es ese melómano nerd señorcito con plaza, seguro social y una prometida, el creador del lenguaje de nuestra manada, el que más ha caminado en sentido opuesto al mío, pero sin lograr alejarse, diferentes pero siempre unidos. Ese con el que comparto el dolor de la enfermedad, ese con el que aunque a veces sea un macho necio solía pasar tardes abrazada en la cama escuchando música. Ese ahí sigue, firme, lejano en pensamiento y espacio, pero tan cerca de mi corazón, él me da un poco de esperanza, a veces...
De los cuatro que yo tenía nada más me queda uno, uno, uno.
Una manada ecléctica, formada por 5 frikis adorables, inteligentes, divertidos, diferentes y maravillosos en su muy particular estilo. Esta singular manada estaba conformada por una exuberante ruidosa niña fresa mitómana, un clavado baterista nerd derechoso melómano, un dulce brillante divertido libre inmigrante, un incluyente alegre fresa pacheco niño de mamá, y yo, una fresa folk artsy fantsy apolítica niña mimada. Esa era mi manada, esa que siempre aceptó más integrantes y fue extendiendo brazos, ese núcleo con el que yo confiaba pasar mis años adultos y compartir una casa de reposo cuando se nos cayeran los dientes y nuestros huesos estuvieran porosos y quebradizos... Ya no.
Poco a poco y por razones tan variadas como misteriosas los fui perdiendo, uno a uno, casi sin darme cuenta.
La primera fue esa risueña sexy chichona con voz ronca que al final de su carrera universitaria nos informó que se iría a un país del norte a estudiar una maestría, en un acontecimiento misterioso desapareció de la faz de la tierra, dejó de escribir, dejó de llamar, su familia nunca más nos dio la cara, se esfumó y nunca nadie la volvió a ver. Así perdí una gran parte de mi corazón... De los cuatro que yo tenía nada más me quedaban tres, tres, tres.
Al segundo que perdí fue al inmigrante inteligente alma gemela con quien podía hablar a corazón abierto por días. Ese murió víctima de uno de esos desastres emocionales provocado por un instante de mal juicio cubierto de lágrimas y arrepentimientos, murió en la explosión generada por años y años de tensión sexual mal manejada y de miedos y traiciones. Me quedé sin nadie con quien hablar, hablar de verdad y sin un pedazo importante de mi corazón... De los tres que yo tenía nada más me quedaban dos, dos, dos.
El tercero aún lo estoy perdiendo, es mi hermano compañero de fiesta viajero experimental niño fresa en negación. Todavía puedo verlo envuelto en una nube negra llena de intolerancia en la que no hay espacio para el diálogo, está detrás de una trinchera en la que si no piensas como ellos eres considerado el enemigo. Y no puedo pasar porque pienso diferente, aún intento acercarme y a veces lo logro, pero siempre juzgada desde una torre alta y con sospecha siempre como si intentara implantar ideas contrarias o bombas molotov, desde un lugar frío de desconfianza. Ahí es donde otra gran parte de mi corazón aún sangra y me hace escribir este post.
El sobreviviente es ese melómano nerd señorcito con plaza, seguro social y una prometida, el creador del lenguaje de nuestra manada, el que más ha caminado en sentido opuesto al mío, pero sin lograr alejarse, diferentes pero siempre unidos. Ese con el que comparto el dolor de la enfermedad, ese con el que aunque a veces sea un macho necio solía pasar tardes abrazada en la cama escuchando música. Ese ahí sigue, firme, lejano en pensamiento y espacio, pero tan cerca de mi corazón, él me da un poco de esperanza, a veces...
De los cuatro que yo tenía nada más me queda uno, uno, uno.
febrero 06, 2011
De cuando el "cuando sea grande "nos alcanza
De pronto me di cuenta de que he llegado al futuro, el mañana me ha alcanzado y ya no hay más allá.
No más "cuando sea grande", ya soy grande, todos esos sueños de adolescente se han esfumado, el tiempo para experimentar, conocer, crecer, se ha acabado. Esto es, no hay más.
Es duro mirar atrás y darse cuenta de que tienes grandes historias de amor con un triste final y que te tocó ser un recuerdo y vivir en el presente sola. Que esos grandes romances son tan sólo historias que te contarás una y otra vez para sobrellevar las tardes de lluvia mientras fumas un cigarro viendo la soledad cubrirlo todo, añorando esos abrazos, esos besos, esas noches largas, ese llanto, esos amores que fueron. Recordando cuando eras niña y estabas tan segura de que a los 25 estarías casada y con hijos o cuando eras adolescente y soñabas con vivir en el extranjero con tu pareja y ser libre. Contando todos esos sueños que se perdieron en la monotonía de la vida y que no se pueden recuperar.
Te das cuenta que has visto a la gente crecer, triunfar, amar, morir, fracasar, luchar, cambiar y tú sigues inmóvil, impávido, esperando no sé qué que nunca pasó.
Y mientras vives esos grises días llegas a aceptar que estás sólo esperando a que llegue el final porque estás demasiado aletargado para hacer algo, que no hay nada más que cosechar, que el otoño llegó y sólo queda esperar al invierno. Que tu oportunidad en el amor ya pasó, que no serás madre, que no serás esposa, que no envejecerás al lado de nadie, que la vida pasó y te perdiste en el camino, que te equivocaste. Y que muy probablemente ese gran amor con el que tantas veces soñaste ya no llegará.
No más "cuando sea grande", ya soy grande, todos esos sueños de adolescente se han esfumado, el tiempo para experimentar, conocer, crecer, se ha acabado. Esto es, no hay más.
Es duro mirar atrás y darse cuenta de que tienes grandes historias de amor con un triste final y que te tocó ser un recuerdo y vivir en el presente sola. Que esos grandes romances son tan sólo historias que te contarás una y otra vez para sobrellevar las tardes de lluvia mientras fumas un cigarro viendo la soledad cubrirlo todo, añorando esos abrazos, esos besos, esas noches largas, ese llanto, esos amores que fueron. Recordando cuando eras niña y estabas tan segura de que a los 25 estarías casada y con hijos o cuando eras adolescente y soñabas con vivir en el extranjero con tu pareja y ser libre. Contando todos esos sueños que se perdieron en la monotonía de la vida y que no se pueden recuperar.
Te das cuenta que has visto a la gente crecer, triunfar, amar, morir, fracasar, luchar, cambiar y tú sigues inmóvil, impávido, esperando no sé qué que nunca pasó.
Y mientras vives esos grises días llegas a aceptar que estás sólo esperando a que llegue el final porque estás demasiado aletargado para hacer algo, que no hay nada más que cosechar, que el otoño llegó y sólo queda esperar al invierno. Que tu oportunidad en el amor ya pasó, que no serás madre, que no serás esposa, que no envejecerás al lado de nadie, que la vida pasó y te perdiste en el camino, que te equivocaste. Y que muy probablemente ese gran amor con el que tantas veces soñaste ya no llegará.
enero 28, 2011
De amores etéreos
Nos conocimos en las más extrañas condiciones, yo, amiga de su maestro lo acompañé al Catorce en Garibaldi. Rodeados de militares depravados y sexo en vivo empezamos este juego de amarnos que nos ha durado más de 10 años.
Nosotros nos amamos, de una manera diferente, etérea, casi en sueños. Nos damos abrazos que duran toda la noche mientras hablamos de nuestras parejas y nos ayudamos a sanar en momentos de dolor. Nos recordamos siempre jóvenes como una bocanada de aire fresco que nos mantiene ligados a nuestra esencia y nos carga de energía. Nos regalamos sonrisas y miradas que se convierten en caricias, nos amamos, a veces con el cuerpo, a veces con palabras, a veces en sueños. Nos amamos siempre.
Él es el hombre al que más tiempo he amado, ese que me sacó de clase de Audiovisual sólo para besarme, ese que me encontré en las calles de Luxemburgo, el mismo que me ofreció sus abrazos cuando mi corazón estuvo roto, el que me regaló un orgasmo cuando creí que no volvería a sentir, ese que me promete besos y se masturba con mi recuerdo. El mismo que conoce hombres y piensa en lo feliz que podrían hacerme, sin sentir celos, ese que me ama tanto como para desear mi felicidad sin él.
Hay amores que están destinados a ser diferentes y nunca morir, yo he tenido la suerte de haberlo conocido y de tener este amor tan refrescante que me acompaña siempre, sin importar dónde o con quién esté.
Nosotros nos amamos, de una manera diferente, etérea, casi en sueños. Nos damos abrazos que duran toda la noche mientras hablamos de nuestras parejas y nos ayudamos a sanar en momentos de dolor. Nos recordamos siempre jóvenes como una bocanada de aire fresco que nos mantiene ligados a nuestra esencia y nos carga de energía. Nos regalamos sonrisas y miradas que se convierten en caricias, nos amamos, a veces con el cuerpo, a veces con palabras, a veces en sueños. Nos amamos siempre.
Él es el hombre al que más tiempo he amado, ese que me sacó de clase de Audiovisual sólo para besarme, ese que me encontré en las calles de Luxemburgo, el mismo que me ofreció sus abrazos cuando mi corazón estuvo roto, el que me regaló un orgasmo cuando creí que no volvería a sentir, ese que me promete besos y se masturba con mi recuerdo. El mismo que conoce hombres y piensa en lo feliz que podrían hacerme, sin sentir celos, ese que me ama tanto como para desear mi felicidad sin él.
Hay amores que están destinados a ser diferentes y nunca morir, yo he tenido la suerte de haberlo conocido y de tener este amor tan refrescante que me acompaña siempre, sin importar dónde o con quién esté.
enero 24, 2011
De la sombra de la muerte
A veces se siente imposible permitir al amor acercarse cuando uno sabe que es mercancía dañada.
noviembre 01, 2010
Ex-novio-Bukowski
Nos conocimos a los 18 años, él pintor con brackets y overall, yo poetiza con cabello borgoña y zapatos con plataforma. Nos besábamos en las escaleras del edificio de un amigo cuando salíamos a fumar, ahí me pidió ser su novia por primera vez, por que fueron varias y yo siempre respondí que no. Yo quería ser una chica libre con varios "amantes", aunque fuera aún virgen.
Muchas veces nos besamos, nos metimos mano, pero nunca llegamos al sexo, yo no quería que supiera que era virgen y lo posponía para evitar la pena de tener que decirlo, además del problema adolescente de la falta de dinero y espacio propio. Esto aunado al hecho de que yo no quería perder mi flor en las escaleras de un edificio o en el patio de casa de nadie, como mínimo esperaba una cama, o estar terriblemente enamorada, y de él no lo estaba.
Varios meses estuvimos así, entre fajes de escalera, besos en fiestas y peticiones de noviazgo que yo siempre rechacé. Hasta el día en que salimos solos, en una cita. Pasó por mí en su combi azul sin asientos y fuimos al estudio en la casona de piedra helada. Ahí tuvimos nuestro primer encuentro sexual, sin penetración, habíamos olvidado comprar condones. Yo le regalé una foto de un autorretrato en blanco y negro y él me regaló sus poemas, impresos en hojas carta. Él se masturbaba con mi foto y yo me enamoraba con su poesía cínica.
Salimos un par de veces más y, un día, dejó de llamarme y yo a él; ese fue el fin de nuestro noviazgo. Meses después llegó a mi cumpleaños, con una playera de Los 4 Fantásticos, coqueteamos por horas hasta que decidimos escabullirnos y tener otra sesión de sexo sin penetración, otra vez no teníamos condones... Yo ya no era una virgen. Estuvimos recostados en el piso desnudos uno junto al otro por horas.
La siguiente vez que nos vimos fue en la inauguración de su primer exposición como pintor, yo le llevé una linda cajita con un moño y adentro un condón, él tenía novia y no dijo nada. No nos volvimos a ver.
Años después pasó frente a mí en un evento de arte, abotagado, deprimido, ebrio. Estaba envuelto en una relación violenta y muy enamorado. Lo dejé ir.
Al tener ya mi estudio de diseño llamó él al teléfono buscando a mi roommate, nos reencontrábamos después de casi 10 años, charlamos superficialmente y nos despedimos cordialmente. Él construyó una amistad con mi entonces roommate que nos permitió encontrarnos de vez en cuando en reuniones, siempre rodeados de gente. Yo tenía novio y estaba fielmente enamorada. Él también, tenía novia.
Hace 4 años dejé de estar fielmente enamorada, así fue que nos cruzamos en una fiesta y nos coqueteamos hasta cansarnos e irnos a mi cama juntos, él tan borracho que no pudo pasar nada, otra vez. Lo llevé a un sitio de taxis y eso fue todo.
Este Día de Brujas decidí reusar el vestido de novia que compré años atrás para asustar al novio en turno, él iba de norteño. Casi no hablamos en toda la noche, como siempre que va acompañado, mantenemos distancia para evitar problemas. Cuando su chica se despidió de mí y él decidió quedarse supe que estaba en problemas, mi cuerpo despertó como cada vez que estamos cerca. Entrada la mañana me quité el vestido y me quedé desnuda con sólo un abrigo blanco, él me besó la mano y así fue que en silencio decidimos que era un buen día para terminar con esa tensión sexual que construimos durante 15 años.
Él aún guarda mi foto, y yo sus poemas.
Muchas veces nos besamos, nos metimos mano, pero nunca llegamos al sexo, yo no quería que supiera que era virgen y lo posponía para evitar la pena de tener que decirlo, además del problema adolescente de la falta de dinero y espacio propio. Esto aunado al hecho de que yo no quería perder mi flor en las escaleras de un edificio o en el patio de casa de nadie, como mínimo esperaba una cama, o estar terriblemente enamorada, y de él no lo estaba.
Varios meses estuvimos así, entre fajes de escalera, besos en fiestas y peticiones de noviazgo que yo siempre rechacé. Hasta el día en que salimos solos, en una cita. Pasó por mí en su combi azul sin asientos y fuimos al estudio en la casona de piedra helada. Ahí tuvimos nuestro primer encuentro sexual, sin penetración, habíamos olvidado comprar condones. Yo le regalé una foto de un autorretrato en blanco y negro y él me regaló sus poemas, impresos en hojas carta. Él se masturbaba con mi foto y yo me enamoraba con su poesía cínica.
Salimos un par de veces más y, un día, dejó de llamarme y yo a él; ese fue el fin de nuestro noviazgo. Meses después llegó a mi cumpleaños, con una playera de Los 4 Fantásticos, coqueteamos por horas hasta que decidimos escabullirnos y tener otra sesión de sexo sin penetración, otra vez no teníamos condones... Yo ya no era una virgen. Estuvimos recostados en el piso desnudos uno junto al otro por horas.
La siguiente vez que nos vimos fue en la inauguración de su primer exposición como pintor, yo le llevé una linda cajita con un moño y adentro un condón, él tenía novia y no dijo nada. No nos volvimos a ver.
Años después pasó frente a mí en un evento de arte, abotagado, deprimido, ebrio. Estaba envuelto en una relación violenta y muy enamorado. Lo dejé ir.
Al tener ya mi estudio de diseño llamó él al teléfono buscando a mi roommate, nos reencontrábamos después de casi 10 años, charlamos superficialmente y nos despedimos cordialmente. Él construyó una amistad con mi entonces roommate que nos permitió encontrarnos de vez en cuando en reuniones, siempre rodeados de gente. Yo tenía novio y estaba fielmente enamorada. Él también, tenía novia.
Hace 4 años dejé de estar fielmente enamorada, así fue que nos cruzamos en una fiesta y nos coqueteamos hasta cansarnos e irnos a mi cama juntos, él tan borracho que no pudo pasar nada, otra vez. Lo llevé a un sitio de taxis y eso fue todo.
Este Día de Brujas decidí reusar el vestido de novia que compré años atrás para asustar al novio en turno, él iba de norteño. Casi no hablamos en toda la noche, como siempre que va acompañado, mantenemos distancia para evitar problemas. Cuando su chica se despidió de mí y él decidió quedarse supe que estaba en problemas, mi cuerpo despertó como cada vez que estamos cerca. Entrada la mañana me quité el vestido y me quedé desnuda con sólo un abrigo blanco, él me besó la mano y así fue que en silencio decidimos que era un buen día para terminar con esa tensión sexual que construimos durante 15 años.
Él aún guarda mi foto, y yo sus poemas.
septiembre 20, 2010
Mi libretita
Antes de Blogger, antes de Twitter, antes de internet yo tenía una libretita, la llevaba conmigo todo el tiempo y en ella escribía mis pensamientos, palabras robadas, pláticas con amigos, bocetos de poemas. En esas hojas de papel kraft traducía el mundo que me rodeaba mientras compartía mis dolores y mis alegrías, pero siempre esperaba que el mundo entero la leyera. En cualquier oportunidad la dejaba por ahí mustiamente con las páginas abiertas esperando que alguien la leyera o se la daba a algún amigo para que escribiera algo mientras dejaba entrever "discretamente" textos que yo había escrito.
Desde siempre he tenido la necesidad de compartir mis pensamientos, de sacarlos de mi cabeza como si esta pudiera estallar si no lo hago. Escribirlos, pero más aun, que sean leídos me genera una deliciosa sensación de ligereza, me libera, como si cada lector me ayudara a cargar un poco de esas cosas que me pesan.
Desde antes que el internet llegara a mi vida yo era ya una bloggera, una tuitera en espera de esas personas que hoy me acompañan leyendo mis pensamientos. Gracias a internet pude dejar de planificar momentos "casuales" para que otros encontraran la libreta y pudiera leerme, ahora tengo esos compañeros cautivos en mi cuenta de Twitter y alguno que otro que pasa por aquí. Gracias por leerme ya sea en 140 caracteres o acá con un poco más de espacio.
agosto 13, 2010
Queja del trino #6,759
Odio tener que tomar mis medicinas, son un eterno recordatorio de esta pinche enfermedad que me come.
agosto 12, 2010
Observación estúpida del trino #6751
Desde que empecé a usar Twitter he abandonado el blog por la inmediatez que me da postear mis observaciones estúpidas en 140 caracteres, pero últimamente me ha dado por extrañar la permanencia que le da a mis palabras el blog, contrario a lo fugaz de Twitter.
Soy lenta, y hasta hoy me di cuenta que no hay por qué escoger, si se pueden usar los dos. Así que aquí va mi primera observación estúpida compartida:
Comer Velveeta Shells & Cheese me transporta a mi lugar feliz, en el apartamento en Chevy Chase Drive enamorada de J.
Soy lenta, y hasta hoy me di cuenta que no hay por qué escoger, si se pueden usar los dos. Así que aquí va mi primera observación estúpida compartida:
Comer Velveeta Shells & Cheese me transporta a mi lugar feliz, en el apartamento en Chevy Chase Drive enamorada de J.
julio 12, 2010
De reflejos cinematográficos
La historia de una chica con una hermana adicta a las drogas. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Cuando tienes un familiar adicto ningún momento feliz logra ser completo porque siempre lo ensucian con su sombra.
Cuando tienes un familiar adicto ningún momento feliz logra ser completo porque siempre lo ensucian con su sombra.
mayo 19, 2010
Confesión #45
Creo que no puedo permitirme enamorarme porque sé que estoy defectuosa y que puedo morir.
marzo 20, 2010
Control freak. Mea culpa
Sí, soy una controladora compulsiva, necesito tener el control de todo para no alterarme. Esto me ha acarreado múltiples problemas en la vida, con amigos, novios, familia, en el trabajo, en todas partes básicamente.
Acepto que hay situaciones en las que me extralimito y cruzo líneas que no debo cruzar, pero hay otras situaciones en las que -necia, cual soy- sigo pensando que tengo la razón. Cuando la amiga-socia me dice con jeta "creo que voy a borrar del FB a tu amigo-sin-huevos porque te hace muuuuuuucho daño" Yo quisiera decirle ¡Sí! ¡bórralo! Ese era mi amigo, con el cual nunca has tenido una relación en la que yo no sea la liga que los une; y sí, me hace daño, él me lastimó, me vendió para salvarse el pellejo y no me da la cara ni para mandarme a la chingada. Pero si yo se lo pido soy una controladora insoportable obsesionada con la lealtad, así que me trago mis palabras y digo un diplomático "pues como quieraaaaas".
O el ex-novio-garrapata-de-facebook que sigue siendo "amigo" de mi hermana y de mi amiga (de la cual habla pestes, por cierto), pero qué derecho tengo yo de pedirles que no sean sus amigas si ellos se llevaban taaaaaaan bien cuando andábamos. Qué importa que el tipo me haya dejado enferma sola en un país extraño y haya intentado salir con otra mientras yo dejaba mi vida entera por él, qué importa si me lastimó, me robó el autoestima y me rompió el corazón si es taaaaan simpático y se agarraron tantísimo cariño.
Odio que, como he sido etiquetada como una control freak, no me sienta con el derecho de decirle a la gente que quiero y en quien confió lo que realmente pienso. Aunque en el fondo lo saben, pero les parece tan sólo otro intento mío por controlar la vida de todos.
Me encantaría que por un segundo la situación fuera al revés, que yo fuera "amiga" de la ex-amiga-nefasta-bruja que no pagó la renta en meses y lastimó a mi amiga-socia, y que le contara que ví sus fotos y que va a hacer una fiesta y no la invitó y que está de viaje con el resto de sus amigos. O seguir en contacto con el ex-novio-neonato-infiel que dejó a mi amiga tirada en cama meses después de pisotear su dignidad y romperle el corazón, tipo al que yo no conocía antes de que ellos anduvieran; y contarle que tiene novia nueva, que está de visita en el país y que hago planes para irnos de viaje juntos.
Pero como soy una controladora enferma no puedo darme ese lujo, así que me guardo ese ardor por años y, de vez en cuando, las garrpatas esas reaparecen, me regresa el dolorcito y paso por este blog para desahogarme y bitchear al respecto, porque, aceptémoslo ¿quién soy yo para decirles qué hacer? Y si a la que le lastima es a mí, pues es mi problema y tengo que aprender a superarlo.
Acepto que hay situaciones en las que me extralimito y cruzo líneas que no debo cruzar, pero hay otras situaciones en las que -necia, cual soy- sigo pensando que tengo la razón. Cuando la amiga-socia me dice con jeta "creo que voy a borrar del FB a tu amigo-sin-huevos porque te hace muuuuuuucho daño" Yo quisiera decirle ¡Sí! ¡bórralo! Ese era mi amigo, con el cual nunca has tenido una relación en la que yo no sea la liga que los une; y sí, me hace daño, él me lastimó, me vendió para salvarse el pellejo y no me da la cara ni para mandarme a la chingada. Pero si yo se lo pido soy una controladora insoportable obsesionada con la lealtad, así que me trago mis palabras y digo un diplomático "pues como quieraaaaas".
O el ex-novio-garrapata-de-facebook que sigue siendo "amigo" de mi hermana y de mi amiga (de la cual habla pestes, por cierto), pero qué derecho tengo yo de pedirles que no sean sus amigas si ellos se llevaban taaaaaaan bien cuando andábamos. Qué importa que el tipo me haya dejado enferma sola en un país extraño y haya intentado salir con otra mientras yo dejaba mi vida entera por él, qué importa si me lastimó, me robó el autoestima y me rompió el corazón si es taaaaan simpático y se agarraron tantísimo cariño.
Odio que, como he sido etiquetada como una control freak, no me sienta con el derecho de decirle a la gente que quiero y en quien confió lo que realmente pienso. Aunque en el fondo lo saben, pero les parece tan sólo otro intento mío por controlar la vida de todos.
Me encantaría que por un segundo la situación fuera al revés, que yo fuera "amiga" de la ex-amiga-nefasta-bruja que no pagó la renta en meses y lastimó a mi amiga-socia, y que le contara que ví sus fotos y que va a hacer una fiesta y no la invitó y que está de viaje con el resto de sus amigos. O seguir en contacto con el ex-novio-neonato-infiel que dejó a mi amiga tirada en cama meses después de pisotear su dignidad y romperle el corazón, tipo al que yo no conocía antes de que ellos anduvieran; y contarle que tiene novia nueva, que está de visita en el país y que hago planes para irnos de viaje juntos.
Pero como soy una controladora enferma no puedo darme ese lujo, así que me guardo ese ardor por años y, de vez en cuando, las garrpatas esas reaparecen, me regresa el dolorcito y paso por este blog para desahogarme y bitchear al respecto, porque, aceptémoslo ¿quién soy yo para decirles qué hacer? Y si a la que le lastima es a mí, pues es mi problema y tengo que aprender a superarlo.
enero 30, 2010
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